miércoles, 18 de diciembre de 2013

El vecino.

Una hora... Hora y media quizás, de luces intermitentes e interminables. Que a veces son fuertes y otras no tanto. Y mientras, confundo, entre el sueño y el desvelo, la realidad. La realidad que me gustaría que fuera más concreta, ni laberintos, ni secretos, ni transformaciones astrales. 
Y mientras, se levanta, se acerca, respira, lo escucho y se vuelve a acostar. Hierve el aire, se evapora pero no me molesta jugar a ese juego. Me pasa el control, tan delicadamente para alguien que se come las uñas. Se lo quiero devolver sabiendo lo que sigue después. Y mientras, el vaivén de delicadeza, y mientras quiero que me dé pies, no pistas. Y mientras, está pensando en otra cosa, en sus defectos que alguien le mencionó, en sus objetivos y en su futuro. Lo escucho pensar, está triste, y debajo de esa sonrisa, cálida, la que suelo mencionar, hay llanto y tormento, días de malestar y noches enfermas. Pero mientras, yo espero algo que no va a llegar. Será egoísta... O no. Si yo lo que espero, es que él sane, yo... sanarlo.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Tiren ladrillos.

Abajo sobrevive una panadería. El panadero y su mujer casi sobreviven, los panes los hacen y venden sus nietos, orgullosos, con las manos negras y el sudor en la espalda. Subiendo las escaleras y aún más arriba el helicóptero que acecha por sobretodo, sugiere la doble línea, anuncia a los corruptos. Los corruptos que son los ignorantes de un país que me pertenece. Pero en el medio están los hijos no hay luces y suenan tambores que pretenden una queja que estos chicos no comprenden. Una queja que solo entienden los de abajo. Los tambores retumban en candombe de protesta, en candombe de justicia por los pies descalzos. La percusión que se desalma si no es tocada por quienes la llevan en su sangre envenenada. El compás que se desarma si no te hipnotiza el ritual. El ritual de los que lloran, los que sobreviven. Cuando estos hijos, sin mugre en sus uñas, juegan de inocentes también de ignorantes. No las veo, almas, solo cuerpos. Si se toca que se haga en nombre de los descalzos, en nombre de los que murieron, en nombre de los ángeles en bicicletas. En nombre de los que le hablan a Dios, de los que le piden salud, de los que le piden un nombre. Pero los hijos cantan contentos “que bajen las armas”, mientras en sus casas las guardan y apuñalan a los de abajo más y más profundo. Ni torta ni pan para los enfermos. Los altos se ponen un pañuelo en la cabeza y sonríen. Recuerden que los están vigilando, los mártires de la desigualdad. Recuerden que aquí, los que están más arriba, son los que fueron muertos. Quizás en una nube. Los apellidos acusan, hijos mediocres y hipócritas, los acusan de no llegarle a la música, a la música que es sentimiento, arte y venganza.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Ya.





Creí que iba a soñar algo conmovedor, así fue. Hice tiempo ya, no tuve ni que buscarmelo. Pero sí esperé, esperé mirando como hierve el agua. No esperé más y me desarmé como persiana de negocio, chirriante y bruta. La gente me mira, pero no veo a nadie más. Quizás no haga falta decir nada, yo ya dije que sí. No solo esperé, además elegí. "Un ritual o dos, y seré considerablemente feliz", pensé, e hice caso. Tomé fuerzas y elegí.
En algún momento pensé que te caías y de mí te sujetaste. Mi caño de escape a mis trabas comunes. A penas los dedos se rozaron aunque por poco tiempo, eterno se me hizo. Tus manos frías y tu sonrisa cálida me pintan la cara antes de acostarme. Cuán genuino contraste y lo que me provoca. Un pequeño derrame en tu ojo izquierdo y un 23 de julio se me presentaron. Quiero encontrarte, y callados, que nos miremos un largo rato. Ya te dije que sí.

martes, 15 de octubre de 2013

Ya me distraje.

Se me pone la piel de gallina cuando te pienso y se me cae una lágrima cuando me acuerdo de que no te conozco. Existas o no, te estoy esperando desde hace rato, y te prometo todo. Haría lo imposible, serías demasiado feliz. De una manera inimaginable. ¿Para qué estoy? Si en realidad nadie me encuentra. El problema es que por más de que busque no hay quien me piense. Si nadie me piensa querrá decir quizás que no existo. Debe ser así porque la sensación que tengo es lo único que me parece real. Y una sensación no es más que eso. Solamente quiero creer que todo tiene un porqué. Me gustaría poder ser así de ingenua, poco curiosa. Qué injusto. Lo más ridículo es que me tengo confianza, a mí. A vos, Mundo, no te conozco, no conozco tus mañas pero este juego que me estás jugando es una muy mala pasada. Ya me cansé de jugar a distraerme. Ya me distraje con tantas cosas, tanto tiempo. Yo estoy preparada para recibir, siempre lo estuve. Es por eso que no paro de dar. ¿Entonces? ¿Qué se supone? ¿Que encuentre otro chiche de colores para admirarlo impotente? Necesito que por esta vez estés de mi lado y me des una mano.

martes, 9 de julio de 2013

Mentí.

Como había dicho, me advertí a mi misma, la cordura no tiene que ver con los sentimientos. Objetivamente tengo todo y no lo quiero. Decido darle la espalda y vuelvo a sentirme mal. Quizás sea porque me deja muda y sin desafíos, no quiero que cante. No quiero que se acerque, no quiero que me bese. Pero sí quiero que me abrace y que me contenga. Que me contenga de mí misma. Porque soy una pobre diabla. Y alguien se sentirá mal, pero yo me siento peor, la culpa. La culpa arrasa conmigo, por tener todo y no querer nada. Una vez que lo tengo, una vez que se supone que me satisfaría, no pude conmigo. La parte más apesadumbrada y oscura que convive conmigo se alimentó de nuevo y no me dejó más cuentas que hacer. No puedo luchar conmigo misma. No quiero, tengo miedo. Miedo a flaquear. Miedo a dejarme querer. Miedo a dejarme acariciar, muerdo, no ladro. No quiero que me quieran. Sin embargo a alguien quise alguna vez, y me dieron la espalda.

miércoles, 3 de julio de 2013

Nombre.

Los sentimientos son perecederos. Aún así, algo extraño me irrumpe la tranquilidad y me dice que este es eterno. Que puedo pensar en futuro, de frente al pasado, viendo las cosas que ya viví. Algo le sucede a mi cuerpo y deduzco que significa "cambio". Una promesa significa un cambio y una proyección. Le creo. Creo en el parecido, no en las coincidencias. Espero recordar lo que siento hoy, para que cuando esta sensación muera, no tenga cómo jugar con la ceguera irracional de las palabras. ¿Sabíamos que esto sucedería? Es que estaba tan claro... La depresión fue no poder ver hacia adelante, no tener futuro, la desesperanza. Este es mi presente, y hoy me siento bien. Un cambio significa un pasado distinto, espero que el mañana sea igual que el hoy. Escribo para mí, a modo de recordatorio, para cuando desvaríen mis ideas, hoy soy cuerda. Pienso, igualmente, que los sentimientos no van de la mano de la cordura. De todas formas, insisto, soy consciente de lo que siento y creo que este hoy vino para quedarse.

martes, 11 de junio de 2013

Espero.

Los momentos que rescato son los que me enseñan algo nuevo de mí. Hay gente que se niega a descubrirse, hay gente que simplemente no lo hace; bueno, no dejo de hacerlo. Las cosas que no me gustan, se van, las elimino. Y las otras intento apropiármelas. Pero encuentro unas más que otras, la nostalgia ante el rehacer, la solemnidad ante la rebeldía, la ubicación ante el riesgo y por sobre todas las cosas: el sentido crítico ante lo irracional. Le echo carbón a mis aptitudes intelectuales constantemente, quiero. Sin embargo, tengo miedo de que mis sentidos se atrofien. No sé si es que no encuentro el momento, o que no quiero. Sé que no le doy oportunidad concreta, pero no aparece solo. ¿Estaré vacía? No se confundan, me sensibilizo fácil, estoy abierta a las emociones, pero no genero ninguna. Mi problema, a fin de cuentas, es que eso no se aprende.

viernes, 26 de abril de 2013

Throwing up.

Cuando me distraigo de las costumbres y trivialidades que rigen mi mundo muero por unos instantes. ¿Dónde estoy exactamente? ¿Por qué?
Cumplo una función en el mundo quizás. Seremos todos engranajes de una inmensa rueda de momentos enganchados. No tengo asuntos pendientes mayores.
Necesito, creo, un desafío. Algo que implique movilización, transformación, intercambio. No puedo encontrar el bicho para mi cura. Insatisfacción crónica me diagnosticaron.
¿Será posible que cuando todo está bien, esté todo mal? No quiero comer, no quiero dialogar cotidianeidades. ¿Podré estar completamente serena en algún momento? Incompleto, irrealizado.
Pesadez, insomnio, nauseas, irritación, alergia. Vuelo a Júpiter y puedo pensar en nada. ¿Cómo saber? ¿Real? No entiendo y cada vez menos. Frustración.
Acompañada me persiguen los compromisos y sola me aturden mis dudas. ¿Hacia dónde me dirijo? Soy exitosa.
Me pregunto porqué mis pares no lo ven y podría así dejar que el éxito se transforme en felicidad. Necesito una caricia, ¿dónde estás?

viernes, 5 de abril de 2013

En todo.


Pensar hasta concluir que nada tiene sentido. En nada en particular, en todo. Fantasmas y apariciones en mi cabeza revolotean. Paradojas por doquier, una tras otra. Me abstraigo cien veces y cien no. Volverse loco, revolver las ideas, tirarlas abajo, construir nuevas y volverlas a matar; y sentirse inteligente y a la vez ingenuo sin parar. Sin verdades, solo mentiras y suposiciones. Te quiero, me dice. ¿Dónde encuentro la verdad? Me encanta pensar, preguntarme, conocerme y desconocerme a cada rato. Sorpresas y rutina que no me cansa. A nada quiero llegar con claridad, creo. Si lo hiciera creo que dejaría de pensar. No podría dejar que eso sucediera. Sentir, transmitir y reflexionar, de eso me lleno y me nutro, aunque no tenga fin. Son solo medios. Solo que me siento mejor conmigo misma pensando que quizás yo existo, pues pienso.

martes, 12 de marzo de 2013

Se desvanece.

Todo pasa, se transforma en otra cosa. A veces para bien o mal. Si creés que podés decidir, será para bien entonces. ¿Y qué si extraño... si me aflijo por lo que ya pasó? Es decir, sé de antemano que todo termina, quizás no desaparezca, pero se transforma en otra cosa. Todo tiene sus momentos, momentos de gloria pero solo que ya fueron. Porque no puedo adivinar los que están por venir. Es más claro el pasado que el presente. El presente es vago porque no sabe a dónde va: una vez que se encaminó ya es pasado y ya sucedió. Mis memorias y secretos son diez veces más concisos que mi presente, confuso. No sé si debiera hablar de las relaciones interpersonales, me refiero a que no hace falta, supongo. Todos sabemos que las relaciones entre humanos tienen sus momentos, sus altibajos, sus gritos de victoria y silencios de ausencia. Lo nuevo propone y divierte, todavía no pasó y no me aflijo; lo viejo esclarece después de rutina. Así como el pasado es claro. El tiempo a pesar de curar descubre, y puede no gustar. No llores por un pasado que ahora no repetirías. Te ha estado intoxicando, ¿lo ves pasar? Paciencia y de pronto el alivio, estás siendo iluminado por las estrellas. El Sol a veces ciega y engaña, aunque dé calor. Pero el mundo sigue, y gira, y el Sol va a volver, la diferencia es que ya sabés que te nubla la vista y sin darte cuenta, ya no tenés los pensamientos que no quisiste tener y paz... noche se hizo.

viernes, 8 de marzo de 2013

Hallelujah.

Cuantas más personas a mi alrededor, más me aturdo, más mi asco, más me atosiga. ¿Por qué no se disfruta el silencio? El estar solo. No es sufrir, creo, se asemeja más a atravesar la piel e indagar un rato. En cuanto me toco una parte del alma, me descarrilo y lloro. Es casi celestial, es como estar un paso más cerca de entender. ¿Qué? No sé. Es parte de entender, y nunca voy a terminar. Me emociono rápido, pero no fácilmente. Ahí decido hacerme la fuerte, resurgir de mi piel y mirar para afuera. Debe ser una forma de defensa, de mí misma quizás... Del misterio de ser uno mismo, de estar dentro de un cuerpo. Miro y veo un mundo lleno de individuos varios, llenos de exigencias, llenos de injusticia, llenos de incomprensión, llenos de frustraciones, llenos de gritos. Uno grita, me enseñaron, cuando los corazones se alejan, por eso no se escuchan. Cuando están cerca, con solo un susurro basta para comunicarse. Un mundo lleno de insensibilidad. Gente ridículamente llena de todo eso, inmersa en un mundo potencialmente hermoso. Alguien que escuche mis susurros y deje de gritarme. No. Cuantas más personas a mi alrededor más me aturdo, más mi asco, más me atosiga.

martes, 8 de enero de 2013

Beaucoup des choses.

Dicen que cuando uno no tiene de qué o quién escribir escribe sobre... escribir. Y eso hago. Todo lo que escribo es malo, confuso y vago. Ya no me pregunto porqué. Escribir para informar, describir y transmitir emociones. Sé que para escribir hay que dejar fluir muchas cosas, no soy Da Vinci ni descendiente y no invento maravillas. Por lo tanto, no tengo qué dejar fluir. Si me pudiera poner en el lugar de la pasión habría hecho dinero con lo que escribo. Si bien, claramente no es mi propósito. Es liberador, sentirse mártir del arte. Según gente importante, es fundamental para escribir primero vivenciar. No quiero desmerecer la regla, me parece inteligente. Sin embargo, no creo que se me aplique. Sé que vivencio y siento a flor de piel muchas cosas, tengo deseos y no los niego. Pero todo esto que vivencio, si estuviera escrito, dejaría de significar lo que me significa. Lo que a mí me pasa, sin ser indescifrable, es indescriptible y ponerlo en palabras sería subestimar a mis sentimientos. 

Cinco.

Entre muchas cosas te recuerdo y puedo masticar la situación. Mi nariz me causa nostalgia, el aroma de tu presencia y los restos cuando estás ausente me desconsuelan. Si lo vuelvo a sentir recuerdo. Te pienso dos veces. Los olores y la memoria estarán conectados, es clave. El paladar me advierte los sabores que me das, y me provoca más hambre. Hambre de vos, como si fuera poco. Desesperación. Me muerdo y remuerdo hasta que se me sale la piel de los labios y me vuelvo a morder. Casi semejante al enojo que me da escucharte balbucear cosas irrelevantes para nosotros. Me enoja escucharte hablar de simplemente "cosas". Grito y te dejo de escuchar. ¿Para qué? No, la verdad es que no quiero, deseo escuchar tu voz una vez más. Si solo no te viera más, al menos dejame con el vago sonido de tu voz retumbando en mi cabeza. Hasta que no te vi más, no te encuentro. Mis ojos vendados y pongo mis manos a la altura de tus hombros para cruzarte. No hubo caso, ya no te veo. Dicen que el amor es ciego, aunque si me estuvieran mintiendo jamás podría saber quién me mintió. ¿Vos, quizás? Solo puedo tocarte entonces, y siendo agnóstica solo le pido a Dios que me quede tu piel.