martes, 8 de enero de 2013

Beaucoup des choses.

Dicen que cuando uno no tiene de qué o quién escribir escribe sobre... escribir. Y eso hago. Todo lo que escribo es malo, confuso y vago. Ya no me pregunto porqué. Escribir para informar, describir y transmitir emociones. Sé que para escribir hay que dejar fluir muchas cosas, no soy Da Vinci ni descendiente y no invento maravillas. Por lo tanto, no tengo qué dejar fluir. Si me pudiera poner en el lugar de la pasión habría hecho dinero con lo que escribo. Si bien, claramente no es mi propósito. Es liberador, sentirse mártir del arte. Según gente importante, es fundamental para escribir primero vivenciar. No quiero desmerecer la regla, me parece inteligente. Sin embargo, no creo que se me aplique. Sé que vivencio y siento a flor de piel muchas cosas, tengo deseos y no los niego. Pero todo esto que vivencio, si estuviera escrito, dejaría de significar lo que me significa. Lo que a mí me pasa, sin ser indescifrable, es indescriptible y ponerlo en palabras sería subestimar a mis sentimientos. 

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