Entender que a veces no se necesita algo en particular, que la carencia que uno transita trata de otra cosa. En silencio pedimos a gritos ser necesitado. Que el mundo sienta que le hago falta, necesito que sientan que formo parte. Sin decir nada, esperamos que nos reclamen, que estemos presentes de alguna manera. Agárrense si nadie pide nada. Lo que recibimos es lo que damos. Recibimos esa satisfacción de decir: "soy imprescindible". Alguien me requiere, y Dios sabe porqué, es una sensación que buscamos inconscientemente todo el tiempo. Irritante y ciertamente estamos pendientes de que la gente nos recuerde. Quiero estar ahí, en su mente, de quien sea: del amor de tu vida que no conociste, de tu hermano en crisis, de tu abuelo que falleció. Vivimos para que nos recuerden aún en su ausencia, porque es lo que necesitamos. Cuando esperamos lo mejor para alguien, lo que implica es que piensen en nosotros y que sepan, o adivinen en cierta forma, que estamos para ayudar, para acudir a ellos. Es una simbiosis imposible de evitar, cuando pensás que nadie se acuerda de vos, te sentís solo más allá de que tengas a alguien que te consuele, que te ayude. Necesito que me necesiten. domingo, 27 de mayo de 2012
Un círculo virtuoso.
Entender que a veces no se necesita algo en particular, que la carencia que uno transita trata de otra cosa. En silencio pedimos a gritos ser necesitado. Que el mundo sienta que le hago falta, necesito que sientan que formo parte. Sin decir nada, esperamos que nos reclamen, que estemos presentes de alguna manera. Agárrense si nadie pide nada. Lo que recibimos es lo que damos. Recibimos esa satisfacción de decir: "soy imprescindible". Alguien me requiere, y Dios sabe porqué, es una sensación que buscamos inconscientemente todo el tiempo. Irritante y ciertamente estamos pendientes de que la gente nos recuerde. Quiero estar ahí, en su mente, de quien sea: del amor de tu vida que no conociste, de tu hermano en crisis, de tu abuelo que falleció. Vivimos para que nos recuerden aún en su ausencia, porque es lo que necesitamos. Cuando esperamos lo mejor para alguien, lo que implica es que piensen en nosotros y que sepan, o adivinen en cierta forma, que estamos para ayudar, para acudir a ellos. Es una simbiosis imposible de evitar, cuando pensás que nadie se acuerda de vos, te sentís solo más allá de que tengas a alguien que te consuele, que te ayude. Necesito que me necesiten. jueves, 24 de mayo de 2012
Pasar y dejar pasar.
Me sentí perdida, cansada, sin más energía. Pensar que evidentemente, los que tenemos secretos somos yo y el mundo además. Sin saber que hacer me resguardé en mi ego, en suponer que soy yo a quien le pasan cosas solamente. Qué barato es hacerlo. He aquí escribiendo de mí, y de nadie más. Un journal es un acercamiento a la mente, a tu capacidad de imaginación y también de razonamiento. Pero, ¿cuántos hay en el mundo? O a lo más cercano, ¿cuántos habrá a mi alrededor? Me da a pensar en que somos una parva en esto que gira. Que no soy nadie, y que lo que me pasa me pesa. Me pesa como si realmente fuera alguien importante. ¿Por qué? No entiendo, ahora más que nunca, cómo puede ser que las cosas que me suceden, que siento, me obstruyan la mente 24-7. Como si el resto no fuera importante... O no es que no es nadie. Ironía la que siento después. Lo efímero de los problemas... me preocupa tanto una cosa como ayer me preocupó otra muy distinta. Y así, me consume y vivo de eso.domingo, 20 de mayo de 2012
¡Pamplinas!
La impotencia del pasado, del poder haber hecho y no haber hecho. Del haber pensado qué sería lo mejor, y no haber tenido coherencia luego. Pensar y remorderse, repensar y sentir culpa. Culpable de haber formado parte de la secuencia de hechos que podría haberse desencadenado mejor. Culpable de poder haber elegido bien. Si realmente el pasado estuviera pisado, nadie sabría qué hacer, de qué hablar, comenzaría a olvidarse fechas, nombres... Al pasado volvemos constantemente, sino lo que somos, lo que han hecho con nosotros, la forma que ahora tenemos no tendría sentido. No hay que menospreciar el pasado, menos aún subestimarlo. Es más poderoso de lo que pensamos, nos invade constantemente los pensamientos. La memoria nunca falla del todo, deslices tendrá pero no se equivoca jamás. Grano de arena por grano de arena te hace pensar que cada segundo pasa y no vuelve. No volverá, al menos no en lo que llamamos lo real. En el maravilloso mundo de mi mente todo puede suceder, aunque aún no he logrado que suceda lo mismo allí que acá.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)