lunes, 11 de noviembre de 2013

Ya.





Creí que iba a soñar algo conmovedor, así fue. Hice tiempo ya, no tuve ni que buscarmelo. Pero sí esperé, esperé mirando como hierve el agua. No esperé más y me desarmé como persiana de negocio, chirriante y bruta. La gente me mira, pero no veo a nadie más. Quizás no haga falta decir nada, yo ya dije que sí. No solo esperé, además elegí. "Un ritual o dos, y seré considerablemente feliz", pensé, e hice caso. Tomé fuerzas y elegí.
En algún momento pensé que te caías y de mí te sujetaste. Mi caño de escape a mis trabas comunes. A penas los dedos se rozaron aunque por poco tiempo, eterno se me hizo. Tus manos frías y tu sonrisa cálida me pintan la cara antes de acostarme. Cuán genuino contraste y lo que me provoca. Un pequeño derrame en tu ojo izquierdo y un 23 de julio se me presentaron. Quiero encontrarte, y callados, que nos miremos un largo rato. Ya te dije que sí.