martes, 15 de marzo de 2011

Pareció todo en un instante.


Río tus bromas sólo para que me prestes un poco de tu oído. Te cedo la palabra mudamente para que me des un poco de tu habla. Me tropiezo intencionalmente para rozarte sin que te des cuenta. Me acerco con disimulo para comprobar que tu aroma es siempre el mismo. Todo este tiempo a tu lado, sin siquiera que te des cuenta, y todavía no logré que me miraras al menos una vez.
En el momento en que me hables ya me habrán ensordecido tus palabras de desinterés. Cuando me toques, la piel se me habrá caído de haberte cantado bajo el Sol. Cuando te pongas perfume para mí, no podré distinguirlo de tantos aromas que he imaginado que me regalabas alguna vez. Sea el momento que sea, yo ya lo viví contigo soñando despierta. Si tantas palabras te confunden es porque todavía no las has escuchado. En el momento en que te importe, ya me habré dado la vuelta y cuando sigas mis pasos, volveré.

martes, 8 de marzo de 2011

Paramnesia

Un crudo otoño, una familia perdida, un vaso medio vacío, unas flores marchitas. Un alma que vagabundea por pasillos va silbando como el viento que anuncia una llovizna casi tan fino como el chirrido de una puerta. Son golpes que escucha, son recuerdos que vuelven, son ideas que parecen reconstruirse, es la nublada visión de lo que está por venir. Se siente poderosa, el alma que piensa saberlo todo. Casi la completa reconstrucción del tiempo y espacio, por un instante se siente como si pudiera saber cuándo lo ha vivido. Todo pasó en un instante. Al segundo, un flash que se desvanece antes de que se cerrara la idea. En un estado de shock el alma dejó de silbar, cierra sus ventanas al mundo y se queda dentro. Intenta conectar personas, palabras pero nunca logró juntar las letras, sólo balbuseó: qué extraña la mente.

Viviré de ilusiones pues, es todo lo que me das.

Creo que si alguna vez te elegí fue porque algo te faltaba y yo sentí que podía complementarlo, que si tenías problemas yo podría solucionarlos, que si llorabas yo podría sacarte una sonrisa al instante, que si te ausentabas yo te iría a buscar a donde fuere. Todo eso me hice creer. Me echo la culpa, porque fui yo la que decidió hacerte saber que yo te daría todo siempre. Si hay algo que busqué en ti y encontré, fue una necesidad, si yo creí que era la indicada, fue culpa mía. Me equivoqué de persona, momento, lugar, espacio y Tierra. No quise hacerte perder el tiempo, simplemente quería sentirme útil al menos una vez, y allí estuviste. Gracias por hacerme pensar que yo te serví de algo, por sonreír falsamente, por devolverme el cumplido, por atender a mis necesidades innecesarias. Al fin aprendí que el amor no es más que un contrato invisible, irreversible pero sobretodo inolvidable.

domingo, 6 de marzo de 2011

Sí, acepto.

Si de filosofía sé poco es porque aún nadie la ha puesto en práctica. Si de la vida sé poco es porque aún no la he vivido, me queda mucho por pretender ser y concluir con que soy un ser humano igual que todos sin mucho de excepción. Si de la muerte sé poco es porque la veo muy lejana y espero que ese día llegue cuando tenga que llegar y no lastime a nadie más que a mí. Si de la justicia sé poco es porque aún no he escuchado de ella. Si del amor sé poco es porque es para avanzados y ni siquiera me he animado a preguntar qué se siente.

Me quedó mi risa, que no la tumba ni la criptonita

Si lo material no importara, ¿para qué existe? Si la apariencia no se impone frente a lo interior, ¿porqué se juzgan a las personas por aquello? Si a los pobres hay que ayudarlos, ¿porqué se cruza la calle cuando se los ve pasar? Si la familia es lo más importante, ¿porqué hay gente que se la olvida? Si todos habláramos de la realidad, en vez de crear una utopía que no existe, quizá podríamos hacer algo al respecto.

Sólo releanlo, la paradoja del habla.