jueves, 8 de diciembre de 2011

Festejar las pequeñas cosas como si fueran grandes y recordarlas como tal que son.

Nacemos solos y morimos solos. Antes o después no importa, somos iguales. Si te miran más, es porque te destacás, sos distinto. Si no te miran es porque sos invisible o uno más del rebaño. No tenés porqué ser la oveja negra, podés ser... violeta, verde, rosa, azul, roja, amarilla. Ser blanca, sí, es lo usual. Pero no somos ovejas, somos personas. Las personas se diferencian de los animales por su capacidad de hacer arte, ni siquiera hablo de capacidad de pensar, o el nivel de inteligencia. Las personas tienen algo maravilloso que es la creatividad, la autenticidad y su sello. Que te miren más, o menos, por tu apariencia o por tus discapacidades. ¿Qué quiere decir eso? Que sos distinto, sí. Tanto como todo el resto. Todas las personas en el mundo somos distintas. Si somos todos distintos, cumplimos todos el mismo patrón. Eso nos hace iguales, nos hace igual de capaces para miles de cosas, y la única dificultad o barrera que tenemos para lograr algo, nos la ponemos nosotros en nuestra mente al convencernos de que no se puede. Esto de vivir, es complicado, podemos filosofar sobre eso los años que me quedan. Pero no hay que olvidar el lugar que ocupamos, y dónde estamos, hay que pisar bien fuerte. Para ser todavía más distinto a los demás, para quedar en la memoria de la gente a tu alrededor. Para que los demás recuerden tu apellido y aprendan a deletrearlo. No tengas miedo, viví intensamente, y si te juzgan o buscan otro perfil, ¿qué importa? Somos todos hermosos a nuestra manera, y todos brillamos. Luchá para que tu luz nunca se apague.

domingo, 20 de noviembre de 2011

En ese casillero pierdes un turno.

Esto va muy rápido. ¡Por favor! Alguien que le avise al maquinista que detenga el tren. Se me revuelve el estómago, me mareo. Qué mal voy a llegar a destino, ¿quién va a querer recibirme así? No tengo qué hacer si me bajo acá, mejor espero que se detenga. Se me cae el equipaje, no puedo blasfemar delante de todos pero por favor ¡que vaya más despacio!
¡Aleluya, hermanos! Gracias al cielo que llegó a la estación. Cuánta gente se baja, me sorprende, me apena a veces. No sé porqué, no sé dónde estamos ahora. Pero algún rumbo tienen esas personas, ¿no? Pobre de ellas si no es así, si llegaron acá sin saber porqué, sin historias que contar... En fin. ¿Cuánto faltará para que me baje? Mmm, necesito una bolsa, creo que voy a vomitar. Sí, empezó de nuevo y sigo sin poder creer que vaya tan rápido. ¿Cuántas estaciones me salteé ya sin darme cuenta? Se subió poca gente, cada vez está más vacío pero cada vez me siento más mareada. ¿Me habré pasado? No sé dónde estamos, le preguntaría al maquinista pero creo que si me paro me voy a caer. Aaaay, ¡por Dios! ¿Nadie se da cuenta de que estamos yendo demasiado rápido? Todos parecen tomárselo con calma, nadie habla, nadie comenta, sólo veo gente jugando al sudoku y otros leyendo revistas. Qué difícil comunicarse. La gente con la que me familiarizo a medida que el tren avanza, de pronto se baja antes de que pueda decir una palabra. Parece apropósito, probablemente lo sea. ¿Un show para televisión? Wow, ¿cómo llegué a este tren? No me acuerdo, pero hace mucho tiempo ahora que lo pienso, ¿horas? ¿días? Meses suena increíble pero creo que hasta años, ¿qué hago acá? Si hay algo de lo que no estoy segura ahora es de cómo llegué ni de cómo voy a salir. Pero sí sé que recuerdo todo, como si todo hubiese pasado en cinco minutos. Será porque es muy monótono el recorrido... Quizás, pero las personas que suben y bajan en las estaciones, son todas distintas. Lo único que recuerdo ahora son caras, pero a medida que acelera el maquinista las caras se hacen más y más borrosas, sólo sé que existieron y que me acompañaron un tramo del viaje. Hablando de eso, ¿cuándo terminará? Creo que me estoy haciendo demasiadas preguntas, mejor le pregunto al maquinista. A la una, a las dos y a las tres, me paré. Bien, dónde estará el Señor, debería saber que no está bien ir tan rápido, los pasajeros se pueden lastimar, podemos chocar, pueden pasar tantas cosas. "Sala de máquinas": ¿acá estará? Nunca antes me había subido a un tren ahora que lo pienso. ¿Por qué me creo que sé tanto de los viajes en tren? ¿Quién soy yo para recomendarle al conductor? Bueno, seguro debe estar infringiendo alguna regla, no sé. Instinto supongo. [toc toc] y así tres veces, no contestan, entro ya que estoy acá.
No hay maquinista.

En realidad, el título te es indiferente, si te interesa es porque tenés tiempo.

¿Cuál es el problema si quiero vivir la vida como yo decido? ¿Qué? Pregunto porque quizás hubo alguien alguna vez que escribió algo así como "instrucciones para vivir felizmente la vida para tontos". Porque yo soy un tonto cualquiera que no sabe vivir la vida. Bah, no sé en realidad, ¿vivir es simplemente estar vivo? Siempre prefiero ser reservada, ¿está mal? Conservadora, como quieras llamarlo. Y ya sé que mientras más me preocupe por ser feliz, menos lo voy a ser. Porque como dije cien veces, se disfrutan las pequeñas cosas tal como si fueran grandes. Así las cosas grandes, van a ser enormes. Pero era sólo una pregunta. A veces pienso que no soy yo la que decide qué hacer de mí. Ni siquiera mis padres lo decidieron alguna vez. "El camino se hace al andar dicen". Si ando lento, rápido o me desvío, no importa: no dejan de ser distintos caminos. Pero como nadie escribió ningún manual, se experimenta, todo a prueba y error. El día que deje de equivocarme, supongo que terminó mi camino porque ya no tengo nada que buscar. Se puede decir entonces, que el que busca, alguna vez encuentra y el que no busca se estanca.

domingo, 28 de agosto de 2011

Nor mal


Qué bien cuando me hacen sentir plena, cuando me hacen sentir valorada, merecida. Entonces puedo decir, qué mal cuando no lo hacen. Pero no es "mal", más que MAL es norMAL porque siempre fui invisible y nunca voy a dejar de serlo. 

Cómo podemos hablar de que somos cultos si jamás vas a terminar de conocer la literatura por ejemplo en su totalidad, es hablar sin sentido, es decir que un clásico es un clásico por el hecho de que es leído por todos, y ¿por qué es leído por todos? Porqué llama la atención quizás. Pero ¿quién le puso el nombre de "clásico"?
La ignorancia, o digamos, la falta de conocimiento pasa a ser algo normal. Por supuesto que no estoy creando utopías, porque no hay tiempo para algo semejante. Sin embargo se acerca bastante. Porque cuando no pasa nada, es normal, te sentís normal y permaneces en horizontal. Pero hoy es normal, y no me siento bien, me siento mal. Siento que tengo mucho para dar, y no recibo nada. ¿Será que no doy? O será que no se da para que dé, también. Suena algo injusto, porque el complejo del ser humano, vengo pensando hace un tiempo, es que vive para buscar la felicidad, pero casi nunca vive de felicidad. Siempre se busca estar mejor, más perfecto, a lo que buscan los demás. Porque si volvemos a lo de antes, si buscamos la felicidad, vamos a buscar a alguien que ya lo tenga incorporado.
Por esta razón, me enamoro de los momentos, porque son espontáneos, y no son a largo plazo. Cualquier cosa a largo plazo va a ser en vano si la vida se termina sin saber cuándo, ¿cierto? Entonces pienso, ¿por qué no disfrutar de las pequeñas cosas? Pero ¿cómo voy a disfrutar de las pequeñas cosas si no tengo con quién?, si nadie busca lo mismo. A veces me gustaría poder enamorarme de las personas, y no de los momentos.

sábado, 18 de junio de 2011

Y/o cierto


Pensar, sola, crear para mí y rezar por ambos. Ya lo tengo: alguien en quién pensar. Alguien como vos.
Claro que no es la primera vez que lo intento, algo como insistir me urge.
Pero hay un problema, no te tengo creado aún, no te he ideado ni tampoco planeado. ¿Qué hago si no te tengo? ¿Si no me satisface lo que creo? Si mis ideas no están bien ordenadas ni los astros alineados... Qué imbécil, por eso me había resignado. No me voy a poner a inventar, después aparece la que no quiero llamar desilusión. ¿De qué, por Dios? No tengo nada que hacer más que sentarme a esperar que aparezcas por vos mismo, no tengo fuerzas para dibujarte un tanto más, son bocetos que cualquiera haría, el problema es que sin que te vea, te necesito. Y necesito que existas.

domingo, 12 de junio de 2011

Una cumparsita

Mi Buenos Aires querido, yo me pregunto porqué es que terminé donde me hallo y qué halle cuando terminé con vos. Fue como un vaivén de piernas que se deslizan suben y bajan al compás del bandoneón. Que resbalan, que desaparecen, pero sobretodo que confunden. Se confunde como cuando a mi autocrítica la confunden con modestia o como cuando el cielo se confundió al pensar que me iba a aplastar cuando no me dio los ojos verdes que nunca quise. Recuerdo lo que quiero, y lo que no: depende de mi memoria selectiva o será mi olvido traicionero. Si hubiera que desembarcar en el primer puerto que se me cruzara, sería este mismo. El puerto que lleva tus huellas en alguna parte, quién sabe dónde. Cuando me diste mucho en qué pensar me hundiste más que cuando no estuviste. Que coordinen los minutos, es una vil suerte pero no lo dejo de tener en cuenta. Tengo una gran fortuna para ofrecerte, Buenos Aires. Pero no tiene que ver con ningún tipo de infraestructura. Alma, corazón y vida es la fortuna propiamente dicha. Alma para conquistarte, corazón para quererte y vida para vivirla junto a tí, Amor, Amor.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Anónimo

Bueno, después de esto creo que nunca voy a conocer el amor. Me causa rechazo, me causó el día de ayer. No puedo permitir ver, cómo actúa, qué ocasiona, lo que sigue destruyendo, las catástrofes que crea. No me sale, no soy lo suficientemente capaz de entenderlo cómo hay quienes se matan, se abrirían a la mitad y le entregarían todos sus órganos a otra persona. Me genera asco ver cómo les duele, cómo tiritan, cómo se mueven, cómo no se mueven, pero sobretodo cómo parpadean. Que el amor los haga temblar, me da escalofríos. No soporto que el amor se lleve todo de la gente y lo deje en manos del viento. Hasta que me lo imagino...
- ¡Haz con esto lo que te plazca!
Le diría el amor...
Dudo sentir alguna vez esto, dudo que alguna vez sea capaz de entregar realmente todo por alguien, mis ojos siguen bien abiertos. Van a tomar todo lo que les crea conveniente de la realidad, mis oídos ayudaron esta vez. Hasta lo que va de mi corta vida y sinsentido resultó ser lo más productivo para tomar. Dudo sentir todo esto, pero no crean que porque soy insensible, tengo miedo. Tengo miedo a que me suceda, no quiero. Me niego una y otra vez. El día que me toquen a la puerta, me haré la dormida y soñaré un día mejor. Soñaré con que el diálogo continúe.
- Pero no me corresponde, es muy pesado para mí, déjaselo al correspondido y lo devolverá al que le quitaste esta carga.
Gracias, Viento, por hacer que dentro de mi retorcida mente pueda vivir lo que me quedará de razón si alguna vez me enamoro.

domingo, 15 de mayo de 2011

Quisiera creerme de Marte

Qué asco enamorarse, qué asco sentirse así de frágil. Qué horror sentir que dependés de otro, qué horror saber que todo a lo que te limites es por ese. Qué vergüenza darse cuenta que no despegás la mirada, qué feo cuando te la devuelven por un segundo. Qué desastre ilusionarse, qué catástrofe cuando se pinchó el globo. Qué lástima cuando te rendís, y entonces cuán perdido estás. Cuando te encontrás con la soledad y te abrazás a ella por un tiempo, diaj. Qué pena que nadie comprenda lo que me pasa, que nadie quiera entender. Ser un bicho raro, sentirme marciano, no es justo. Si yo hubiera sabido de lo que se trataba esto, qué desconsuelo: c'est la vie, c'est l'amour...

martes, 26 de abril de 2011

Me gustaría encontrarme conmigo al menos una vez.

Excéntrico preguntarse porqué hoy me encuentro en mí cuerpo y no en el de un gusano. Extraño concluir que fue el azar, impotencia al no poder cambiarlo. Espasmo al mismo tiempo. Detención al mirarse al espejo y precisión al acercarse. Curioso pensar que cada milésima de segundo, cambiamos por fuera y  por dentro. Dolor al entenderlo, apuro al vivir.
Tanto apuro de vivir todo, que nos ocupamos de la cantidad y no la calidad. Si voy a vivir hoy y mañana, voy a vivir lo que tenga que vivir dependiendo de la suerte. Pero voy a vivir como tenga que vivir, según decida yo.

martes, 15 de marzo de 2011

Pareció todo en un instante.


Río tus bromas sólo para que me prestes un poco de tu oído. Te cedo la palabra mudamente para que me des un poco de tu habla. Me tropiezo intencionalmente para rozarte sin que te des cuenta. Me acerco con disimulo para comprobar que tu aroma es siempre el mismo. Todo este tiempo a tu lado, sin siquiera que te des cuenta, y todavía no logré que me miraras al menos una vez.
En el momento en que me hables ya me habrán ensordecido tus palabras de desinterés. Cuando me toques, la piel se me habrá caído de haberte cantado bajo el Sol. Cuando te pongas perfume para mí, no podré distinguirlo de tantos aromas que he imaginado que me regalabas alguna vez. Sea el momento que sea, yo ya lo viví contigo soñando despierta. Si tantas palabras te confunden es porque todavía no las has escuchado. En el momento en que te importe, ya me habré dado la vuelta y cuando sigas mis pasos, volveré.

martes, 8 de marzo de 2011

Paramnesia

Un crudo otoño, una familia perdida, un vaso medio vacío, unas flores marchitas. Un alma que vagabundea por pasillos va silbando como el viento que anuncia una llovizna casi tan fino como el chirrido de una puerta. Son golpes que escucha, son recuerdos que vuelven, son ideas que parecen reconstruirse, es la nublada visión de lo que está por venir. Se siente poderosa, el alma que piensa saberlo todo. Casi la completa reconstrucción del tiempo y espacio, por un instante se siente como si pudiera saber cuándo lo ha vivido. Todo pasó en un instante. Al segundo, un flash que se desvanece antes de que se cerrara la idea. En un estado de shock el alma dejó de silbar, cierra sus ventanas al mundo y se queda dentro. Intenta conectar personas, palabras pero nunca logró juntar las letras, sólo balbuseó: qué extraña la mente.

Viviré de ilusiones pues, es todo lo que me das.

Creo que si alguna vez te elegí fue porque algo te faltaba y yo sentí que podía complementarlo, que si tenías problemas yo podría solucionarlos, que si llorabas yo podría sacarte una sonrisa al instante, que si te ausentabas yo te iría a buscar a donde fuere. Todo eso me hice creer. Me echo la culpa, porque fui yo la que decidió hacerte saber que yo te daría todo siempre. Si hay algo que busqué en ti y encontré, fue una necesidad, si yo creí que era la indicada, fue culpa mía. Me equivoqué de persona, momento, lugar, espacio y Tierra. No quise hacerte perder el tiempo, simplemente quería sentirme útil al menos una vez, y allí estuviste. Gracias por hacerme pensar que yo te serví de algo, por sonreír falsamente, por devolverme el cumplido, por atender a mis necesidades innecesarias. Al fin aprendí que el amor no es más que un contrato invisible, irreversible pero sobretodo inolvidable.

domingo, 6 de marzo de 2011

Sí, acepto.

Si de filosofía sé poco es porque aún nadie la ha puesto en práctica. Si de la vida sé poco es porque aún no la he vivido, me queda mucho por pretender ser y concluir con que soy un ser humano igual que todos sin mucho de excepción. Si de la muerte sé poco es porque la veo muy lejana y espero que ese día llegue cuando tenga que llegar y no lastime a nadie más que a mí. Si de la justicia sé poco es porque aún no he escuchado de ella. Si del amor sé poco es porque es para avanzados y ni siquiera me he animado a preguntar qué se siente.

Me quedó mi risa, que no la tumba ni la criptonita

Si lo material no importara, ¿para qué existe? Si la apariencia no se impone frente a lo interior, ¿porqué se juzgan a las personas por aquello? Si a los pobres hay que ayudarlos, ¿porqué se cruza la calle cuando se los ve pasar? Si la familia es lo más importante, ¿porqué hay gente que se la olvida? Si todos habláramos de la realidad, en vez de crear una utopía que no existe, quizá podríamos hacer algo al respecto.

Sólo releanlo, la paradoja del habla.