Hoy no es un lunes de
lluvia y reflexión, no es un lunes gris de llanto. Hoy graniza como casi nunca,
y es magnífico. Y las piedras golpean contra la ventana y no atraviesan nada.
No me atraviesan porque cada vez que me atraviesan me avisan. Y nadie me avisó
que iba a llover hoy. LA culpable soy yo, obvio, otra vez por haber sido
avisada. Me avisan sin parar que son incompetentes, que no están aptos para
querer, para abandonar la tristeza de los ojos, para dejarse humillar por la
felicidad. Pero no les pedí amor. No te pedí amor, idiota, te pedí una sonrisa,
el amor no es necesariamente felicidad, es solo amor. Vacío, es solo una forma
que no me dejaste llenar de contenido. Y este sentimiento autoritario que me
martilla los oídos no se va más, porque vino para quedarse y hasta que no te
martille el cerebro a vos no voy a parar. Y entonces siento algo como opuesto
al amor, siento contenido, como un bowl lleno de una premezcla incomible. Porque
sé que también querías, que me viste con los ojos llenos de amor y llenos de
ira. Comete vos la culpa de haber desperdiciado algo tan melódico, punteo por
punteo me canta una canción que no entiende. Pero que entiende que no debería
habérsela cantado a otra. Antes… durante… y después.
lunes, 9 de noviembre de 2015
lunes, 14 de septiembre de 2015
Cactus.
Yo no lo conozco pero él es todo el hogar. Él quiere construir calor, quiere que entre luz cálida por su ventana. Y lo voy a dejar porque él es hermoso y creo saber cómo es él. Él sueña con encontrar a alguien que lo deslumbre, que lo cuide y que lo admire aunque sea un poquito. Y no sabría cómo pero todo ese deseo desborda por mis ojos y yo deseo ser para él lo que él quiera de mí. Porque es un alma bondadosa y sensible, porque quiere ser bueno y porque quiere ser para alguien. Y lo miro a los ojos y no necesito conocerlo para saber que puedo amarlo. Conocerlo para adentro bien profundamente cada fibra de su cuerpo. Y cuando ya estoy derretida y mis piernas son fideos cocidos, él avanza con la melodía que más me gusta y es humilde. Y él experimenta ser incomprendido pero se siente bien conmigo y yo con él y me desbordo porque es increíble. Es algo nuevo pero algo tan visto. Lo veo en todas partes sin parar y me doy cuenta que sonrío y me emociona. Yo le avisé que lloro, que se me caen las lágrimas de la emoción todo el tiempo. Que por pensar en él me emociono y que por querer ser para él y repetir que es eso y nada más y abrazarlo y sentir sus brazos. Que me diga que soy hermosa y que sueña conmigo. Que soñó que nos íbamos al sur, a una cabaña y que estaba yo. Y con solo que sueñe conmigo yo seré feliz, porque allí lo conozco de toda la vida. En el dormir.
martes, 26 de mayo de 2015
Limones
Y como algo que debería ser repetido infinitas veces, se me presenta una vez más mientras duermo. Cosechamos limones, juntos, que son nuestros. Y luego nos dirigimos al tren que con una o dos condiciones nos llevaría al más hermoso infierno. Ya él lo sabía desde un principio y reía porque soy una niña. Lo más injusto es que no lo pronuncia muy bien. Pero no se expone. En cambio yo le cuento que soy intensa y se lo hago saber todos los días. Pero si hay hogar fue estar lo más lejos. Pero los dos muy cerca en una cama que es un colchón pero promete ser cama algún día. En ese cuadro que quisimos poner en el baño o en esa charla acerca de religión o en ese abrazo que quiso ser disculpa o en la perfección de su cara, todo eso promete. Porque es lo más lindo que en la vida me pasó y sigue pasándome todos los días, antes de dormir.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)