Y de repente, estoy hablando de amor. Me olvido de todo el resto. Quiero dejar de tener miedo, quiero que seas así todos los días. Quiero levantarme y tener un motivo para no volver a dormirme. Ahora sí quiero estar despierta. No quiero soñar más. No sé porqué, pero no te llego a los talones y quiero hacer el esfuerzo, quiero acariciarte y que no te dés cuenta de que no estoy a tu altura. Quiero hipnotizarte y decirte al oído estupideces y barbaridades. Quiero que conozcas una y cada una de mis lágrimas. Ya no sé cómo decirlo. Tengo miedo, sí. Muchísimo... y muchas preguntas. Pero una vez que te veo, ya no tengo hambre, se me llena el estómago de mariposas. Y respiro.