sábado, 18 de junio de 2011

Y/o cierto


Pensar, sola, crear para mí y rezar por ambos. Ya lo tengo: alguien en quién pensar. Alguien como vos.
Claro que no es la primera vez que lo intento, algo como insistir me urge.
Pero hay un problema, no te tengo creado aún, no te he ideado ni tampoco planeado. ¿Qué hago si no te tengo? ¿Si no me satisface lo que creo? Si mis ideas no están bien ordenadas ni los astros alineados... Qué imbécil, por eso me había resignado. No me voy a poner a inventar, después aparece la que no quiero llamar desilusión. ¿De qué, por Dios? No tengo nada que hacer más que sentarme a esperar que aparezcas por vos mismo, no tengo fuerzas para dibujarte un tanto más, son bocetos que cualquiera haría, el problema es que sin que te vea, te necesito. Y necesito que existas.

domingo, 12 de junio de 2011

Una cumparsita

Mi Buenos Aires querido, yo me pregunto porqué es que terminé donde me hallo y qué halle cuando terminé con vos. Fue como un vaivén de piernas que se deslizan suben y bajan al compás del bandoneón. Que resbalan, que desaparecen, pero sobretodo que confunden. Se confunde como cuando a mi autocrítica la confunden con modestia o como cuando el cielo se confundió al pensar que me iba a aplastar cuando no me dio los ojos verdes que nunca quise. Recuerdo lo que quiero, y lo que no: depende de mi memoria selectiva o será mi olvido traicionero. Si hubiera que desembarcar en el primer puerto que se me cruzara, sería este mismo. El puerto que lleva tus huellas en alguna parte, quién sabe dónde. Cuando me diste mucho en qué pensar me hundiste más que cuando no estuviste. Que coordinen los minutos, es una vil suerte pero no lo dejo de tener en cuenta. Tengo una gran fortuna para ofrecerte, Buenos Aires. Pero no tiene que ver con ningún tipo de infraestructura. Alma, corazón y vida es la fortuna propiamente dicha. Alma para conquistarte, corazón para quererte y vida para vivirla junto a tí, Amor, Amor.