martes, 24 de junio de 2014

Coraza.

Fue el invierno más lindo. Cuando me levanté a su lado, con tantas cosas que hacer... preferí quedármelo para mí cinco minutos más. Si con mirarlo dormir me basta y me sobra escuchar que respira. Recorro todas sus sombras, lo acaricio y lo vuelvo a recorrer. Cuando recuerdo que lo estoy mirando hace ya seis minutos me doy cuenta de que estoy enamorada y me permito unos minutos más. Y ahí sí, cuando me dice "buen día" todavía con los ojos cerrados y lagañas en el lagrimal me doy cuenta de que estoy viva y que puedo morirme en cualquier momento. Así de frágil es que me deja, así de frágil le doy un beso que no se aguanta y así de frágil me levanto y me ocupo de que hoy, este día y el resto de los días él sea feliz. Con todo lo que tengo a mi alcance intentaré hacerle bien. Y ahí sí, me doy cuenta de que tiene lo mejor de mí y me puede exprimir hasta que no dé más jugo; y que me puede hacer reír hasta que se me salgan las costillas. Porque si hay algo que él me agradece es que ría sus chistes más tontos. Y ahí me doy cuenta de que él es puro y sano y que su sonrisa me arropa y me cura. Y así es como puedo dormir más tranquila, resguardada de todo frío, y puedo soñar profundo porque sé que voy a despertar, mañana, a su lado, el 21 de junio, el día más corto, la noche más larga.