sábado, 6 de septiembre de 2014

Ahora de lejos.

Perdón le quiero pedir. Porque lo culparé de no mirarme, y le haré saber que estoy dolida. Cuando eso pase tendré que admitir que fue un poco mi culpa también. Le quiero pedir perdón por no tener el pelo tan lacio o el cuerpo tan armonioso. Porque mis piernas no responden a la relación de aspecto que él más quiere y le pido perdón. Porque no se lo puedo dar, y él tendrá que pensar en otras piernas. Y cuando nos separemos por unos días le perdonaré por dentro que no sea yo la protagonista de sus fantasías pero se lo haré saber. Perdón por no ser extrañada tanto como él, porque yo lo extraño y si él no pues no me pide perdón. Por estar ocupado, perdón por no estar igual de ocupada, ni aunque quisiera ocuparme de dejar de respirar estaría tan ocupada. Perdón.

Perdón por no ser balanceada y por hablar de más, con mis labios paupérrimos perdón. Por tener manchas en la piel, que no te dejan resbalar la vista por mi cuerpo. Por tener manos grandes y pies torpes. Por usar ropa grande y holgada. Por no acomodarme a las proporciones que vos querés. Perdón por no ser soprano y que mis cejas no sean naturalmente así. El despeinado no me queda bien, y sé bien que te encantaría poder decir que me preferís despeinada y sin maquillar. Pero yo hago todo un esfuerzo.
Perdón por tener que hacerlo, me encantaría que no fuera necesario, pero yo quiero que no te arrepientas nunca y que cada vez que te despiertes a mi lado no me hayas escuchado roncar. Quiero ser la más fina, porque cuando lloro tampoco es mi mejor momento. Veo en tus ojos que te cuesta secarme las lágrimas, quizás porque ya soy más un monstruo que no se calla y que balbucea entre llanto y angustia. Perdón por no tener el carácter para no pedirte perdón, pero yo para vos quiero ser la más hermosa y no me sale. Perdón por seguir insistiéndote con regalarte cosas que no te gustan, pero es que no entiendo cómo funciona esto, y desespero, y me expongo ante todo y grito que por favor alguien me dé una mano y me explique cómo hacer para que no te vayas nunca.

Siempre este es mi recurso último, así espero a escuchar algo lindo, algo que me levante el ánimo, y perdón, porque en definitiva todo recae en él. Y le pongo responsabilidades que no tiene porque cargar. Y cada movimiento que hace para mí es lo primero, y él no me contesta. Y si pasa un día sin escucharlo me ahogo y si pasa una semana sin verlo me hundo y si pasara que nunca más, me moriría.

martes, 5 de agosto de 2014

Está feo.

Quizás autodestrucción. Pero antes todo parecía bien, correcto, adecuado, constante. Y estamos sentando bases sobre algo que parece pudrirse sin embargo está recién erigido. Entonces me pregunto si es cincuenta/cincuenta, o si puedo levantar yo los muros de esta casa, cargando los ladrillos sobre mis hombros todo el día. Hombro al hombre, y hombre al hombro. Hombres caminan a mi lado, vitales y audaces. El que se encuentra en la casa se llama Arrugas. Vive solo, porque el otro trabaja, construyendo la casa que Arrugas quiere para el futuro. Nunca es mal momento para la siesta, Arrugas. Pero Arrugas tiene su encanto... Será manipulador o vivo quizás... Convenido. Lo que no se da cuenta es que cuando brota, le saltan los hilos, y se ve todo, se ve como una vez gritó. Gritó por sentirse incómodo. Pero él pretendió otra cosa, pretendió entendimiento, trabajo y sonrisas. Y lo obtuvo. Porque más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Y es un alma dentro de unos ojos que brillan en la oscuridad. Cuando anochece y todos duermen, él se luce, y mientras yo duermo, él me acecha me provoca feos sueños. Uno tras otro, separados cada uno por una postdata, y es su rechazo, que manipula, su viveza. Sin embargo, de día Arrugas brota y le saltan los hilos, y ahí veo, que antes de su corazón, hay hematomas que circundan.

miércoles, 16 de julio de 2014

Cuerdas.

Soñé que me abrazaban, que me alzaban y ambos nos despegábamos del suelo. Poco curioso siendo sueño, nos enredábamos como el ADN y así nos mantuvimos un rato. Volando. Cuando el impulso se nos acabó aterricé como una pluma, y me agradeciste todo. No recuerdo bien qué. Pero me sonreíste sin mirarme y te fuiste. Eras todavía más hermoso.
Hoy me levanté queriendo ser abrazada, queriendo volar aunque sea un momento. Ni siquiera un beso de esos que te molestan, de esos que no querés que te despierten. Ni siquiera un beso te pido, solo un abrazo. Que me digas que cuando lloro soy más linda, que despeinada te gusto más.
Hay algo que no sabés y es que desarrollé una sensibilidad de la máxima y que todo roce para mi es gigante, y cada mano que me sacás para mí es un golpe en la nariz. Y que cada vez que me sé que dormís desentendido me lloran los ojos, con un nudo en la garganta quiero gritarte que necesito un abrazo.
Y como si fuera poco, me revuelco en cada melodía que me hace mal. Esas que me erizan la piel... Son las que más disfruto.
Pero lo que peor me hace es pensar que probablemente yo soy la que tiene los parámetros corridos. Empiezo a pensar que estoy siendo injusta y caprichosa, y que no puedo disfrutar de un momento, eso es lo que más me cuesta, luchar conmigo misma. Con mis pisos y mis techos que te impongo sin decirte. Tengo miedo de decirte cualquier cosa, por estar siendo insegura y sentirme fea. Porque si hay algo imperdonable para mí es permitirme perderte. No quiero imaginarme que no me estás dando todo, aunque me cueste, prefiero pensar que no puedo pedirte nada más. Y ahí es cuando recuerdo que estás durmiendo desentendido, y ahí me confundo. Y me duele no saber qué soñás.

martes, 24 de junio de 2014

Coraza.

Fue el invierno más lindo. Cuando me levanté a su lado, con tantas cosas que hacer... preferí quedármelo para mí cinco minutos más. Si con mirarlo dormir me basta y me sobra escuchar que respira. Recorro todas sus sombras, lo acaricio y lo vuelvo a recorrer. Cuando recuerdo que lo estoy mirando hace ya seis minutos me doy cuenta de que estoy enamorada y me permito unos minutos más. Y ahí sí, cuando me dice "buen día" todavía con los ojos cerrados y lagañas en el lagrimal me doy cuenta de que estoy viva y que puedo morirme en cualquier momento. Así de frágil es que me deja, así de frágil le doy un beso que no se aguanta y así de frágil me levanto y me ocupo de que hoy, este día y el resto de los días él sea feliz. Con todo lo que tengo a mi alcance intentaré hacerle bien. Y ahí sí, me doy cuenta de que tiene lo mejor de mí y me puede exprimir hasta que no dé más jugo; y que me puede hacer reír hasta que se me salgan las costillas. Porque si hay algo que él me agradece es que ría sus chistes más tontos. Y ahí me doy cuenta de que él es puro y sano y que su sonrisa me arropa y me cura. Y así es como puedo dormir más tranquila, resguardada de todo frío, y puedo soñar profundo porque sé que voy a despertar, mañana, a su lado, el 21 de junio, el día más corto, la noche más larga.

martes, 6 de mayo de 2014

Piel.

Que no tengo nada más que pedir, que alcancé algo tan increíble que me brotan las lágrimas sin parar. Que si lo di primero y después lo recibí... No lo sé. Pero sentir esto, es ridículo, surreal.
No quiero aplausos, aprendí a pedir abrazos, juro que se siente tanto mejor. Descubrí en mi intimidad que nada me puede hacer daño ya, porque conozco una y cada una de mis fibras, y el que me quiere, sabe cuál tocar para hacerme sonreír y cuál no tocar para hacerme llorar. Lo más increíble es poder haber comprobado, casi científicamente que estoy protegida por luz, envuelta en un pañuelo de seda que brilla sin descanso. Brilla de toda la gente que me rodea, de todo lo que sucede al rededor. Que es hermoso. Que es amor. Y casi científicamente puedo decir que el amor es la energía más grande, lo que rige todo lo que sucede acá abajo, desde arriba. Desde algún lugar que nos atraviesa como un rayo desde la cabeza a los pies y nos mantiene en eje para caminar.
Quiero soñar algo, algo que no sé qué es, pero que sanará al que no sabe amar. Y al que sabe se lo hará saber. Y al que está perdido le guiará, y al que le gusta soñar le dirá cosas al oído antes de irse a dormir. Para que sueñe más profundo, para que sueñe más, para que sueñe algo revelador, que sanará.

jueves, 6 de marzo de 2014

Lunar.

Y de repente, estoy hablando de amor. Me olvido de todo el resto. Quiero dejar de tener miedo, quiero que seas así todos los días. Quiero levantarme y tener un motivo para no volver a dormirme. Ahora sí quiero estar despierta. No quiero soñar más. No sé porqué, pero no te llego a los talones y quiero hacer el esfuerzo, quiero acariciarte y que no te dés cuenta de que no estoy a tu altura. Quiero hipnotizarte y decirte al oído estupideces y barbaridades. Quiero que conozcas una y cada una de mis lágrimas. Ya no sé cómo decirlo. Tengo miedo, sí. Muchísimo... y muchas preguntas. Pero una vez que te veo, ya no tengo hambre, se me llena el estómago de mariposas. Y respiro.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Música.

Y siento lo mismo. Hoy rompí un huevo, mezclé la cáscara que se deshacía en lo que adentro traía. Toqué mi sangre y escuché a mi sistema bombear. Qué frágil.

domingo, 26 de enero de 2014

Viajé.

Sólo que cada cosa que sueño me eriza todo. Son cosas que me matan y será eso lo que realmente existe. Haber aprendido a emocionarme me lo debo a mí misma. Como si fuera fácil en este mundo emocionarse. Creo que yo ya entendí cómo hacerlo de todas formas. Una muchacha extranjera me dijo esforzadamente: "Para ser UNO en este mundo, hay que estar loco. Porque el capitalismo es acabado". Por más de que yo no atribuya nada de lo que me pasa a la economía, veo acá, aquí y allá que caminan personas acabadas. Y quizás a la economía no le tenga miedo, de hecho me alegra saber que no es un problema, y que puedo hacer lo que disfruto hacer. Sin embargo pienso que quizás algún día, en algún momento quiera tener hijos, hijas, no sé. Y lo único que quiero es poder darles todo. Por tanto estoy entre yo y gente que aún no es. Pero cuando sueño me pasa algo que despierta no me sucede, y es que siento que eso que sueño es lo que existe. No tengo recuerdo de haberme levantado y haber podido decir: "realmente esto es lo que sucede y me sucederá siempre".
Sueño con que me sucedan mis hijos quizás, que vivan, que aprendan a ser felices, con qué y con quiénes. Y cada vez que sueño me pregunto si esa es la única verdad. Cada noche sueño más claro. Ayer soñé mucho, soñé todo. Dije "I can't help it", me regalaron un cuadro pintado de rojo, blanco y negro muy cargado de sentimiento y arreglé para encontrarme con alguien a la vuelta a las "2:30"pm. Me eriza cada poro de mi cuerpo. Soñar. Creer que conozco a la gente. O lo que es peor, creer que lo que conozco en realidad no. Ya soñé con mis hijos alguna vez. Lo único que espero que sea verdadero entonces, es que mis hijos puedan soñar con ser una emoción diferente cada noche.

domingo, 5 de enero de 2014

Pestañas.

Él sabe lo que quiere. Me refiero a que quiere saber solo lo que tiene ganas de saber. Él entiende que puede desentenderse y no dar explicaciones. Él entiende que tiene miedo y quiere no saberlo. Jamás negué el poder de la negación. Él, negador, tiene poder sobre mí. Un poder que no quiero que tenga, porque no quiero, porque me hace mal, porque no le sirve a nadie, pero más importante: porque no nos sirve a los dos. Ya casi somos dos caras que no pueden mirarse entre sí, porque a veces el incendio con agua no se apaga. Sabe que lo quiero. Me quiere él de una manera tan... particular. Intenté odiarlo, pero claramente no pude, pues acá estoy haciendo de mi tiempo sus palabras. Ni pienso dar explicaciones. Uno en los sentimientos nunca se equivoca. Ya dos años hacen que quiero que me dé lugar, porque sé que lo tengo. Y luego, enojo, después entendimiento, más tarde frustración y finalmente soledad. Él sabe todo esto, pero sabe lo que quiere. Lo que no sabe es que tengo un corazón.