
Pensar, sola, crear para mí y rezar por ambos. Ya lo tengo: alguien en quién pensar. Alguien como vos.
Claro que no es la primera vez que lo intento, algo como insistir me urge.
Pero hay un problema, no te tengo creado aún, no te he ideado ni tampoco planeado. ¿Qué hago si no te tengo? ¿Si no me satisface lo que creo? Si mis ideas no están bien ordenadas ni los astros alineados... Qué imbécil, por eso me había resignado. No me voy a poner a inventar, después aparece la que no quiero llamar desilusión. ¿De qué, por Dios? No tengo nada que hacer más que sentarme a esperar que aparezcas por vos mismo, no tengo fuerzas para dibujarte un tanto más, son bocetos que cualquiera haría, el problema es que sin que te vea, te necesito. Y necesito que existas.
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