Nacemos solos y morimos solos. Antes o después no importa, somos iguales. Si te miran más, es porque te destacás, sos distinto. Si no te miran es porque sos invisible o uno más del rebaño. No tenés porqué ser la oveja negra, podés ser... violeta, verde, rosa, azul, roja, amarilla. Ser blanca, sí, es lo usual. Pero no somos ovejas, somos personas. Las personas se diferencian de los animales por su capacidad de hacer arte, ni siquiera hablo de capacidad de pensar, o el nivel de inteligencia. Las personas tienen algo maravilloso que es la creatividad, la autenticidad y su sello. Que te miren más, o menos, por tu apariencia o por tus discapacidades. ¿Qué quiere decir eso? Que sos distinto, sí. Tanto como todo el resto. Todas las personas en el mundo somos distintas. Si somos todos distintos, cumplimos todos el mismo patrón. Eso nos hace iguales, nos hace igual de capaces para miles de cosas, y la única dificultad o barrera que tenemos para lograr algo, nos la ponemos nosotros en nuestra mente al convencernos de que no se puede. Esto de vivir, es complicado, podemos filosofar sobre eso los años que me quedan. Pero no hay que olvidar el lugar que ocupamos, y dónde estamos, hay que pisar bien fuerte. Para ser todavía más distinto a los demás, para quedar en la memoria de la gente a tu alrededor. Para que los demás recuerden tu apellido y aprendan a deletrearlo. No tengas miedo, viví intensamente, y si te juzgan o buscan otro perfil, ¿qué importa? Somos todos hermosos a nuestra manera, y todos brillamos. Luchá para que tu luz nunca se apague.

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