martes, 26 de mayo de 2015

Limones

Y como algo que debería ser repetido infinitas veces, se me presenta una vez más mientras duermo. Cosechamos limones, juntos, que son nuestros. Y luego nos dirigimos al tren que con una o dos condiciones nos llevaría al más hermoso infierno. Ya él lo sabía desde un principio y reía porque soy una niña. Lo más injusto es que no lo pronuncia muy bien. Pero no se expone. En cambio yo le cuento que soy intensa y se lo hago saber todos los días. Pero si hay hogar fue estar lo más lejos. Pero los dos muy cerca en una cama que es un colchón pero promete ser cama algún día. En ese cuadro que quisimos poner en el baño o en esa charla acerca de religión o en ese abrazo que quiso ser disculpa o en la perfección de su cara, todo eso promete. Porque es lo más lindo que en la vida me pasó y sigue pasándome todos los días, antes de dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario