Que no tengo nada más que pedir, que alcancé algo tan increíble que me brotan las lágrimas sin parar. Que si lo di primero y después lo recibí... No lo sé. Pero sentir esto, es ridículo, surreal.
No quiero aplausos, aprendí a pedir abrazos, juro que se siente tanto mejor. Descubrí en mi intimidad que nada me puede hacer daño ya, porque conozco una y cada una de mis fibras, y el que me quiere, sabe cuál tocar para hacerme sonreír y cuál no tocar para hacerme llorar. Lo más increíble es poder haber comprobado, casi científicamente que estoy protegida por luz, envuelta en un pañuelo de seda que brilla sin descanso. Brilla de toda la gente que me rodea, de todo lo que sucede al rededor. Que es hermoso. Que es amor. Y casi científicamente puedo decir que el amor es la energía más grande, lo que rige todo lo que sucede acá abajo, desde arriba. Desde algún lugar que nos atraviesa como un rayo desde la cabeza a los pies y nos mantiene en eje para caminar.
Quiero soñar algo, algo que no sé qué es, pero que sanará al que no sabe amar. Y al que sabe se lo hará saber. Y al que está perdido le guiará, y al que le gusta soñar le dirá cosas al oído antes de irse a dormir. Para que sueñe más profundo, para que sueñe más, para que sueñe algo revelador, que sanará.
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