domingo, 20 de mayo de 2012

¡Pamplinas!

La impotencia del pasado, del poder haber hecho y no haber hecho. Del haber pensado qué sería lo mejor, y no haber tenido coherencia luego. Pensar y remorderse, repensar y sentir culpa. Culpable de haber formado parte de la secuencia de hechos que podría haberse desencadenado mejor. Culpable de poder haber elegido bien. Si realmente el pasado estuviera pisado, nadie sabría qué hacer, de qué hablar, comenzaría a olvidarse fechas, nombres... Al pasado volvemos constantemente, sino lo que somos, lo que han hecho con nosotros, la forma que ahora tenemos no tendría sentido. No hay que menospreciar el pasado, menos aún subestimarlo. Es más poderoso de lo que pensamos, nos invade constantemente los pensamientos. La memoria nunca falla del todo, deslices tendrá pero no se equivoca jamás. Grano de arena por grano de arena te hace pensar que cada segundo pasa y no vuelve. No volverá, al menos no en lo que llamamos lo real. En el maravilloso mundo de mi mente todo puede suceder, aunque aún no he logrado que suceda lo mismo allí que acá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario